Dicen que gobernar a golpe de encuestas, pendiente sólo de los sondeos de opinión, puede ser una demostración de falta de principios y programa. Lo mismo, posiblemente, que gobernar, como hace Zapatero, a remolque de los acontecimientos, cambiando de criterio cada pocos días, haciendo hoy lo contrario de lo que anunció hace una semana. Lo que para unos puede ser adaptación a las circunstancias y “cintura política”, para otros puede ser oportunismo. Porque, en esencia, los ciudadanos votan unos principios, unos programas y unas promesas. Si se promete una cosa y se hace la contraria, si votamos pensando que se va a cumplir determinado programa y se hace lo contrario, ¿de qué nos podremos fiar?
Conocer el pulso de la calle debería ser hoy más fácil que nunca. Sobreabunda la información sociológica, demoscópica y la libre y pública circulación de opiniones. Internet es hoy un foro abierto en el que todos podemos participar y al que todos podemos asomarnos. La dificultad proviene ahora del exceso de información, de la necesidad por ello de simplificar y extraer unas consecuencias sensatas y certeras, de averiguar a través de los remolinos y ondas de la superficie el verdadero curso de la corriente.
Pero una cosa es evitar el oportunismo y demostrar unas firmes convicciones, y otra gobernar abiertamente en contra de la opinión mayoritaria de los ciudadanos. En los tiempos que corren, donde hay una gran clase media con una sólida formación técnica y académica, con posibilidad de acceso masivo y generalizado a la información, ignorar a la opinión pública supone un gesto de soberbia imprudente, un desprecio a los ciudadanos y posiblemente un suicidio político. Porque la opinión pública suele ser tremendamente sensata y, aunque reacciona lentamente, reacciona y provoca y precipita cambios.
Pondré varios ejemplos próximos, extraídos de la actualidad política aragonesa. El tranvía es un paradigma. Todos los sondeos demuestran que son mayoría quienes lo critican frente a quienes lo apoyan. Y pese a ello, se ha seguido adelante. ¿Y si cuando se inaugure se comprueba que no resuelve los problemas de movilidad, sino que los agrava, como posiblemente pase? La navegación por el Ebro es otra de esas cuestiones. Hay una mayoría de los ciudadanos que están en contra. Pero se sigue manteniendo la concesión a pesar de que resulta ruinosa y a pesar de que obliga a unos gastos complementarios para el dragado del río, desatendiendo necesidades ciudadanas más urgentes. Expo Paisajes suscita hoy más recelos que apoyos, porque los ciudadanos, más formados e informados que el equipo de gobierno municipal, son conscientes de que no están los tiempos para derroches ni irresponsabilidades. Pero se sigue adelante con el despropósito.
Y el Gobierno de Aragón mantiene apalancada la estructura clientelar, pese al rechazo ciudadano y mientras anuncia fuertes recortes presupuestarios para el año próximo. O nos anuncian la ampliación de los efectivos de policía transferidos, mientras que todos los comentarios a esa noticia en las ediciones digitales de los periódicos son abiertamente críticos con la medida, sin excepción alguna.
Yo, qué quieren que les diga, encuentro más razonable la opinión mayoritaria de los ciudadanos que todas esas decisiones de los equipos de gobierno municipal y autonómico. Y lo digo sin demagogia ni adulación, sino simplemente porque yo misma participo de esa opinión mayoritaria. Sólo pretendo señalar el tremendo sinsentido de que nos estemos dejando gobernar por quienes lo hacen sin tener en cuenta nuestras opiniones y abiertamente en contra de ellas. Algo a valorar en la próxima cita electoral.
|