 | | La rastra volverá al Museo de Avizanda en mayo |
Zaragoza.- Semillas de trigo y de una mala hierba llamada neguilla, ramitas de cáñamo y amuletos en forma de animales, plantas e imágenes religiosas protegían a los recién nacidos aragoneses, hace poco más de un siglo, de la enfermedad, los maleficios, las brujas, los espíritus y los diablos. La rastra de bautizar es un objeto ritual protector de los niños que se compone de un cinturón de tela o banda con los mencionados amuletos colgantes, que todos los miembros de una familia utilizaban, de generación en generación, durante sus primeros meses de vida.
Este rito, muestra del sincretismo y la necesidad ancestral de preservar la primera etapa de la vida que existía en la sociedad aragonesa de los siglos XVI al XIX, ha sido recuperado gracias a una investigación de más de diez meses, promovida por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la DGA.
Biólogos, restauradores, químicos y antropólogos han trabajado en una rastra de bautizar del siglo XVIII, propiedad del Museo de religiosidad y creencias populares de Abizanda, en una investigación “que podemos calificar como la más extensa que se ha hecho sobre este tipo de piezas en España”, ha asegurado el director del museo, Ángel Gari Lacruz.
Este ambicioso proyecto interdisciplinar ha sido grabado en forma de documental por la productora Pyrene, dirigida por Eugenio Monesma. El análisis ha sido realizado por Jordán Esteso, biólogo del laboratorio de la Escuela Taller de Restauración de Aragón, y la restauración ha corrido a cargo de María Luz Morata y Carmen Masdeu, especialistas en recuperación de textiles antiguos.
Cientos de datos, fotografías y análisis muestran, como nunca se había hecho hasta ahora, de qué se componían estas curiosas prendas. Jordán Esteso ha explicado este viernes, tras presentar la rastra completamente restaurada, la simbología de algunos de los elementos orgánicos que colgaban de ella. Tras analizar los insectos que provocaron su descomposición, se llegó a la conclusión de que el cáñamo, el trigo y la neguilla eran los principales componentes. Estos dos últimos “tienen connotaciones opuestas en la literatura”, ha señalado, asociando el trigo a la virtud y la bondad y la neguilla al pecado o incluso a la apostasía.
La rastra analizada y restaurada mediante las técnicas más avanzadas se compone de una faja de 41,5 por 27 centímetros con diferentes colgantes: un zapato, tres cilindros, una hoja, cuatro libros, una bellota, un corazón, dos peces, un cesto, una flor, una cruz, dos medallas de la Virgen del Pilar y un Cristo crucificado. Tiene, además, cintas sueltas de las cuales posiblemente también tenían objetos, así como otros elementos sueltos que acompañaban al cinturón como dos escapularios de la Virgen del Carmen, un medallón de la Inmaculada, un Agnus Dei, dos cintas y un lazo.
Ángel Gari ha informado de que la pieza, que este viernes se ha mostrado a los medios en la presentación del estudio, regresará a Abizanda con motivo del Día Internacional de los Museos, el próximo 18 de mayo.
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Ángel Gari, director del Museo de religiosidad y creencias populares de Abizanda |
Patrimonio, un trabajo más allá de los bienes
El director general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, Jaime Vicente, se ha mostrado muy satisfecho con el resultado de la investigación. Así, ha subrayado, refiriéndose al eterno conflicto de los bienes del Aragón oriental, que “lejos de polémicas y de asuntos que están permanentemente en la prensa, el trabajo del Departamento es mucho más agradecido, amplio y ambicioso”.
Por lo tanto, Vicente ha asegurado que el estudio presentado este viernes “es una línea de trabajo en la que vamos a seguir”, refiriéndose a “la colaboración con los museos y los ayuntamientos, como los de Abizanda, que tienen planteamientos de respeto, recuperación y difusión del patrimonio”.
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